A veces se acaba la inspiración…

Dicen que la inspiración llega en silencio y paso a pasito, sin hacer ruido en mi cabeza, pero hay domingos por la tarde, en que se me acaba la vida, se adelgaza la capa de la alegría y me doy cuenta de que por más que te busco…no te encuentro.

A veces, se acaba la inspiración, volteo a verte y no eres tú, no apareces para regalarme una dulce sonrisa, una sincera mueca de aprobación y a la vez de que no te intereso, que sólo sueño…

A veces se acaba el cielo azul, para dar paso a las nubes blancas y grises, que junto con el viento fresco, me preparan para seguir el sueño de la ausencia en que no te veré por horas y sufro…

Cuánta indiferencia veo en las personas que me rodean y no me miran como tú, no me alegran como tú, no me alientan, ni me transmiten esa linda sensación que sólo tú me provocas, que me sabe a música de viento, suave, entrar a mi mente y a mi corazón y aunque todo esté en silencio, en mi interior hay fiesta, pues te espero y te llamo, te ruego y te encuentro en mi recuerdo.

A veces se acaba la inspiración, porque la musa no habita en mi rumbo, ni las memorias se quedan grabadas en mis muros, ni la lluvia me moja por completo. Sólo sé que no necesito un mundo de gente si estás tú, contigo me conformo, porque me llenas completamente, ni me falta, ni me sobra, si te tengo a ti…

Solo tú me das el aliento para seguir viviendo, pero contento, porque tú eres mi inspiración, mi poesía, mi presencia y mi lejanía, porque aunque no te tengo, desde hace mucho…desde hace mucho…te poseo.

Por: Francisco Murillo Méndez

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