Como diría el buen Don Mario: ¡No te rindas!

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“aún hay fuego en tu alma,

aún hay vida en tus sueños…”

 

Al  corazón repentinamente le da la gana recordar (es decir, volver a pasar por el corazón) ciertos lugares, momentos, personas que en cierta medida y muy a su modo dejaron huella en la vida: la ciudad de las canteras, ojos ruidosos, colores inquietos y risas peculiares… Uno siempre tiene ganas de regresar a esos instantes donde el aire que llenaba los pulmones olía a felicidad, cuando los gritos  del alma se escapan en suspiros;  es interesante cómo de repente te sientas y miras alrededor y te das cuenta que la cosas cambian: ya no están los dos amigos que se sabían la clave de la charla que nadie más sabía, los compañeros de largas caminatas a pleno sol que pasaban como si nada entre risas y “hojitas verdes”, o las pláticas intensas sobre libros, poetas y poesías. Todo cambia.

Y suena un Sabines y lees un Neruda y sabes que el universo conspira cuando finalmente encuentras  un libro que se convirtió en tu cómplice en muchos momentos, volteas al librero y desde ahí un poco empolvado y muy olvidado te me mira (como si los libros pudieran mirar) con un halo de nostalgia y ternura, lo tomas, lo abres y te habla… a mí me dijo algo así esta mañana: “Creo que me parezco a ése fuego: no se puede estar quieto, su danza es cautivadora, da miedo y atrae. Si se desata es capaz de destruirlo todo, pero también cura y calienta los alimentos. Da Luz, pero cuando lo toco me hace aullar de dolor. El fuego vence a las tinieblas. El fuego es vida. El fuego atropella todo a su paso, pero no, no lo destruye: se lo apropia, todo lo transforma en Luz, en calor”. Me  senté en la orilla de mi cama y miré alrededor: soy y ya no soy la misma, la vorágine de las circunstancias, las metas, las oportunidades y los proyectos parecen absorberme, las personas que me rodean las personas importantes en mi vida han cambiado de rostro, de voces pero también a éstas las quiero un montón y no dejo de querer a las que de lejos extraño… en ese instante, en ese pedacito de espacio descubrí que seguimos siendo en esencia las almas que se encaminan al inicio de la vida, y que aun con circunstancias difíciles o adversas como  bien lo dice el buen don Mario :

No te rindas, por favor no cedas,

aunque el frío queme,

aunque el miedo muerda,

aunque el sol se ponga y se calle el viento,

aún hay fuego en tu alma,

aún hay vida en tus sueños

porque cada día es un comienzo nuevo,

porque esta es la hora y el mejor momento.

 

-Denisse Anguiano

@DenAnguiano

#GiraLuna

 

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