¿Cómo influyen los factores nutricionales en la osteoporosis?

post02La osteoporosis se caracteriza por una disminución de la densidad ósea (DMO) y por una alteración de la microarquitectura del tejido óseo. Es una enfermedad muy prevalente, que va en aumento y que constituye un problema sociosanitario de primer orden. La prevención de la osteoporosis es fundamental y, aunque en un 70% la condicionan factores genéticos, en un 30% se relaciona con factores ambientales, entre los que destaca la nutrición.

Hay que insistir en la prevención de la enfermedad, porque, aunque en general es una enfermedad que se padece al final de la madurez, en la adolescencia se gesta el capital de hueso o masa ósea máxima, origen de la densidad ósea (DMO) durante toda la vida. Se ha calculado que el incremento de un 5% de la masa ósea en la juventud puede reducir el riesgo de desarrollar osteoporosis en un 40%. La DMO es la base del 75-85% de la fortaleza ósea y está determinada por factores genéticos, por tanto, inmodificables en un 70%; pero existen factores modificables, como la nutrición, que contribuyen en un 30% a su formación.

El calcio se ingiere con la alimentación y se absorbe en el intestino. La absorción intestinal del calcio es dificultosa, es máxima en la lactancia (45%), algo más baja en la adolescencia (35%) y decrece en la edad adulta (30%). Se sabe también que la absorción de calcio es mayor cuando hay carencia en la dieta y menor cuando lo hay en exceso, y que el aumento de la fibra, así como el de fitatos y oxalatos, disminuye su absorción. Para lograr un balance positivo de calcio la institución de salud: Food and Nutrition Board, ha establecido recomendaciones de consumo diario de calcio en las diferentes épocas de la vida: 800 mg/día de los 4 a los 8 años; 1.300 mg/día de los 9 a los 18 años; 1.000 mg/día de los 19 a los 50 años, y 1.500 mg/día a partir de los 50 años.

La vitamina D es una hormona imprescindible en la formación y en el mantenimiento del hueso. Aumenta la absorción cálcica en el tubo digestivo y la reabsorción renal del calcio. La mayor parte de la vitamina D procede del colesterol pero necesita de la acción de los rayos ultravioletas para su activación (importancia de tomar el sol). En ancianos institucionalizados (que no reciben muchas horas de luz) podría darse déficit en un pequeño número de casos en los que sería necesario dar suplementos. La asociación de suplementos de calcio (600 mg) junto con vitamina D (400 UI) se ha mostrado eficaz en la reducción del número de fracturas en ancianos.

Otros nutrientes en estudio, los fitoestrógenos se incluyen habitualmente entre los suplementos dietéticos. Las isoflavonas son la clase mejor conocida de los fitoestrógenos y su fuente más común es la proteína de la soya. Debido a la similitud estructural entre los fitoestrógenos y el estradiol, muchas de sus acciones están mediadas por los receptores estrogénicos alfa o beta. Parece que in vitro los fitoestrógenos estimulan los osteoblastos y tienen una acción frenadora débil en los osteoclastos. El metabolismo gastrointestinal de los fitoestrógenos depende enormemente de la flora intestinal de cada individuo, hecho que explicaría la enorme variabilidad de las respuestas a estos componentes en los diferentes ensayos clínicos. Hoy por hoy, no está demostrado el efecto beneficioso de estos componentes ni de las isoflavonas sintéticas, como la ipriflavona.

Por lo tanto, las recomendaciones dietéticas para la salud del hueso no se apartan mucho de una dieta sana para la población general: normocalórica, con contenido proteínico entre 0,8 y 1 g/kg/día, con poca sal, rica en fruta y vegetales por su aporte vitamínico, e insistiendo mucho en el aporte de calcio y vitamina D, en todas las épocas de la vida, pero fundamentalmente en la adolescencia y la menopausia, sobre todo en los meses de invierno. Queda en el aire el papel de las isoflavonas, así como sus requerimientos diarios.

Revisión Literaria: Rafael Ezquerra. Actualización en nutrición clínica: Dieta y osteoporosis. Revista de Endocrinología y Nutrición, Volumen 52.

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