El sueño de Rosita | Por Karen Solorio

TERCERA PARTE

 

A primera instancia, la mañana de la propuesta Rosita sonrojada les dijo que no quería causarles molestias y que el pago de su escuela más el transporte y el tiempo para dedicarle a las clases y a las futuras tareas serían una carga y un fastidio en su trabajo, pues siempre había sido una mujer muy recta, entregada y responsable en sus ocupaciones.

Pero la buena noticia y su rayito de luz fue que el curso que ofrece el Centro de Educación Básica para Adultos es completamente gratuito, que el transporte no sería inconveniente pues ellos podrían llevarla y recogerla sin problema alguno, pues la escuela estaba justo a un lado del Santuario del Señor de La Piedad, en el centro de la ciudad y que el tiempo dedicado a las clases sería realmente poco pues los horarios son de 6:45 pm a 9:30 pm.

Todo parecía acomodarse perfectamente lo único que faltaba era la respuesta de Rosita.

Johana durante el desayuno vio que Rosita estaba muy chiveada, nerviosa y confundida, así que le dio la opción de pensarlo bien y platicarlo después con toda confianza, pues no quería presionarla pero si animarla y apoyarla en todo cuanto fuese posible para ella y su marido.

Aún faltaba tiempo para que se llegara la fecha de inicio del curso de alfabetización y primaria al que Rosita había sido invitada esa mañana y mientras picaba las cebollas y los jitomates seguía pensando demasiado en los pros y los contras que se interponían en su camino para tomar la decisión correcta de superarse escolarmente.

Era magnifica cocinera y repostera, niñera y ayudante del servicio del hogar pero ella misma tenía el deseo de aprender a leer y a escribir. Soñaba con tener su propio diario y hacer cualquier anotación por más absurda que pareciera y al mismo tiempo con dejarse de llevar por las letras de algún libro antes de dormir.

El curso iniciaba el 22 de Agosto del 2016 y se llevaría a cabo en 3 ciclos en los que dependía de su desempeño y aprendizaje para determinar su estancia en el CEBA, podría durar de dos a tres años aproximadamente.

No habían determinado fecha para que ella tomara una decisión pero esa misma noche les dio la noticia a Luis Daniel, Johana y Danielito, no durante la cena, sino durante el postre, pues cuando estaba cortando las guayabas y cuando estaba preparando el guayabate fue cuando consiente e inconscientemente tomó su decisión.

Y casi medio año después Rosita era una de las mejores alumnas de su clase, ya sabía escribir su nombre y el de la familia que ella quería como propia, podía hacer sus listas de mandados; las mismas que guardaba en una cajita como sus joyas más preciadas, y leía y escribía constantemente y cada vez con menos dificultad cualquier frase que se le ocurriera o se le atravesara en el camino.

La familia siempre ha apoyado a Rosita en todo momento, hasta le enmarcaron la primer oración que Rosita plasmó con su puño y letra: Danielito corta guayabas.

Nosotros como Luis Daniel y Johana podemos ser mediadores y ayudar a las personas interesadas en superarse o que simplemente desean cumplir sus metas, sus sueños, su realización

 

Fin.

 

Cada uno de nosotros, como Luis Daniel y Johana, podemos ser mediadores y contribuir a la construcción de una sociedad con un nivel de educación más elevado. Es decir, podemos ayudar a que más personas como Rosita cumplan sus sueños y se superen día con día, contrarrestando con ello el rezago educativo que existe en México.

 

Karen Solorio
@anasorue
#ALaParDelTintero

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