Entre el arte clásico y contemporáneo / Por Brenda Urbano

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Contrastes y condiciones de las muestras entre el museo Soumaya y Jumex

Hace poco tuve la oportunidad de visitar la Ciudad de México para apreciar los contrastes entre dos museos con temáticas distintas, pero unidos por su cercanía y razón social. El museo Soumaya y el Jumex se localizan en el mismo complejo comercial y de servicios en la zona de Nuevo Polanco, a escasos metros de distancia es posible distinguir las diferencias entre ambos, desde la arquitectura con la que están diseñados, hasta las colecciones que ofrecen al público.

Debo hacer la aclaración que indico estos contrastes desde la percepción de una visitante aficionada en mayor medida a la pintura y un tanto a la escultura. La monumentalidad del museo Soumaya atrapó de inmediato mi atención, con su estructura moderna, brillante, su silueta y estructura que da la impresión de girar, sin duda, el arquitecto Fernando Romero convirtió el edificio en uno de los edificios modernos distintivos de la ciudad. En cambio, el diseño del museo Jumex, evoca a uno de esos productos que fabrican, es cuadrado y de aspecto sobrio, sin dejar de lado la idea de modernidad que alberga en su interior.

A diferencia del museo Jumex, el Soumaya da la impresión de contener arte moderno, pero de manera contraria, alberga obras cuyas características valorativas residen precisamente en su antigüedad, en lo que representaron sus autores, y sobre todo, su procedencia. En las cinco salas de este museo se pueden encontrar desde antigüedades, hasta pinturas de Vincent van Gogh. Cada una de las salas concentra obras y artículos de muy alto valor, las colecciones presentadas tienen una lógica delicadamente articuladas y el propio ambiente del museo invita al visitante a revisar cada detalle de las obras. En sus salas se puede encontrar una amplia colección de monedas, billetes, artículos religiosos, medallas, entre otros objetos que dan cuenta de los cambios del país, desde el siglo XVI hasta la primera mitad del siglo XX. Se ofrece además una amplia colección de figuras de marfil que evocan a la antigua cultura asiática, en una sala dedicada al impresionismo se pueden encontrar retratos y paisajes de Auguste Renoir, Henri de Touluse-Lautrec, Edgar Degas, entre otros. En el mismo compendio se presentan obras de Pablo Picasso, Salvador Dalì y Joan Miró. Otra de las principales atracciones es la muestra de pinturas influidas por Auguste Rodín y la amplia colección de Gibran Kahlil Gibran.

El museo Jumex tiene un amplio acervo producido a partir de 1950 y se orienta en promover las obras más representativas del arte contemporáneo nacional e internacional. El edificio diseñado por el arquitecto David Chipperfield alberga obras de artistas como Gabriel Orozco, Matthew Barney, Sarah Lucas y Andy Warhol. Con una narrativa contemporánea invita al visitante a un arte más crítico, participativo y didáctico, donde las temáticas de las exposiciones temporales invitan a reflexionar sobre el entorno, la cotidianeidad, los espacios construidos y la moda; por citar algunos ejemplos.

Ambos museos funcionan a través de la iniciativa privada, pero con dos nociones distintas de la expresión y difusión del arte.

 

-Brenda Urbano

@brenurbano

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