FRANCISCO MIRANDA GODÍNEZ: una vida dedicada al conocimiento

Francisco Miranda Godínez nació en Yurécuaro el 4 de octubre de 1937. Sus padres fueron Ana María Godínez Fajardo y Juan Miranda Aguayo. Sus primeros estudios los realizó en la “Escuela Constitución de 1917” y a los 11 años de edad ingresó al Seminario. Llevó a cabo sus estudios de secundaria, preparatoria, humanidades, filosofía y teología en el Seminario Diocesano de Zamora y posteriormente se trasladó a la Universidad Gregoriana de Roma donde obtuvo las licenciaturas en Teología e Historia y también el grado de Doctor en Historia.

Por su amplia trayectoria en la investigación, ha publicado diversas obras de gran trascendencia tanto para nuestro Municipio, como para el Estado de Michoacán. Sus temas de investigación van desde la vida y obra de Don Vasco de Quiroga, la Edición más difundida de La Relación de Michoacán, Las Monografías de Yurécuaro, Uruapan y Caurio, biografías de personajes michoacanos sobresalientes, Estudios de Cultura Purhé y los cultos de carácter nacional o regional, como son: Guadalupe, Los Remedios y La Esperanza.

Fundador junto con Don Luis González y González del Colegio de Michoacán en 1979 (una institución de prestigio nacional e internacional). Ha escrito decenas de libros y ha colaborado en otros tantos, publicando artículos literarios e históricos en revistas y periódicos. Además de haber dictando cientos de conferencias y participando en foros nacionales e internacionales (Puerto Rico, España, Brasil, Venezuela, Ecuador, Colombia y Estados Unidos de América), siendo un constante Investigador y difusor de la riqueza cultural y artística de Michoacán.

El Padre Miranda, con sus obras, especialmente la primera Monografía de Yurécuaro (1978), deja a los yurecuarenses y en general a los Michoacanos un gran legado.
Su tenacidad y disciplina para el estudio lo han llevado a poseer una de las mentes más claras, con un pensamiento científico y crítico que lo hacen merecedor de ser reconocido como uno de los personajes célebres de Yurécuaro.

Por: Ing. Ma. Soledad Ramírez Sandoval

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