¡Gracias…totales!

Soda_Stereo

Fue el 20 de septiembre de 1997 la fecha que Soda Stereo decidió para cerrar en el estadio de River Plate en Buenos Aires, Argentina una historia que empezó en 1982.

Ese sábado transcurrió normal para el trío, la dinámica de las giras no les permitía anclarse mucho en la realidad, parecía que todos los días eran iguales, que las ciudades eran iguales, que los espacios eran iguales.

La noche cubrió Buenos Aires y comenzó el show. Más de tres horas de frenética algarabía, de música, de recuerdos, de contacto con el público, de participación de grandes músicos y amigos de la banda como Tweety González, Richard Coleman y Andrea Álvarez, de canticos como “Soda no se va…Soda no se va” con un coro de casi 60,000 almas.

wsqqedEn la tanda previa al cierre se preparó un setlist con temas muy representativos: “Trátame Suavemente”, “Cuando Pase el Temblor”, “Persiana Americana” y “Un Millón de Años Luz”. Sucedió entonces el primer falso final, para empezar el juego en el cual los músicos desaparecen y el público solicita a gritos su presencia, es lo normal, ellos regresarán, pero esto eleva la adrenalina de la asistencia. En su primer encore la banda interpreta “En Remolinos” y “Primavera 0” y se da el segundo final no final.

1490415La agrupación vuelve a bajar del escenario, para reunirse en una parte anexa al mismo, esta vez es especial, cuando las miradas de Charlie Alberti, Zeta Bosio y Gustavo Cerati se encuentran saben que será la última vez que salgan juntos como Soda Stereo, en escasos segundos recorre en sus mentes una vorágine de experiencias que vivieron durante 15 años. Un asistente les pasa una toalla para que sequen el sudor, siguen juntos y se siguen viendo sin hablar, solo pensando. Zeta recordaba la noche que tocaron por primera vez, el 19 de diciembre del 84 en casa de su amigo Alfredo Lois; Charly se remontó al día que los escuchó por primera vez un público desconocido en la discoteque Airport en julio del 83 y Gustavo les sonreía en complicidad, estaba orgulloso de lo que pasó, que conocer a Zeta en el verano del 82 en Punta del Este, Uruguay y que poco tiempo después recibir la llamada de Charly en su casa, para establecer una ligera charla de compromiso para no pasarle el auricular a su hermana María Laura Cerati, quien era cortejada por Alberti, había sido el inicio del repunte del rock en español en América. Soda Stereo ahora era la banda de rock más grande de Latinoamérica y su sonido había traspasado las barreras, las fronteras y el tiempo. Alguien se acercó, los rodeo con sus brazos y su voz los sacudió, los volvió de sus regresiones y los puso de nuevo en el presente.  “Hay que subir, ahora” les dijo, con tono apresurado y les dio una palmada en la espalda. Llegó el momento para despedirse de su público, el que los vio nacer, el que les confió su bandera, el que les dio su juventud y sus sueños. Se abrazaron los tres, juntaron sus cabezas y sin más, se despegaron y se dirigieron a lo que sería el inicio de su nuevo destino. El bloque final arrancó con “Cae el Sol” y al terminar la melodía, Gustavo hizo una pausa para platicar con el público una inquietud y duda que le surgió en un concierto en México. Se preguntaba si todo eso valió la pena y descifró que la gente era la respuesta y la sublimación de todo y con los brazos extendidos cerró con un ¡gracias!, lo que dio pie a cantos sincronizados de los asistentes -que parecían no acabar- hasta que Gustavo se acercó al micrófono, momento en que la gente calló para escucharle y ser partícipe del fin de la historia del trio argentino con “De Música Ligera”. La multitud que brincaba al compás de la música se veía desde el escenario como un corazón palpitante, el estadio era un ser vivo.

A 15 años de las ¡Gracias Totales!Las últimas palabras de Gustavo, como líder y creativo, fueron pronunciadas al término de la canción, esas que retumbaron en sus fans y que serán recordadas por siempre. Palabras sencillas, emanadas en el momento, sin estar escritas o planeadas, improvisando el sentimiento.

“No sólo no hubiéramos sido nada sin ustedes, sino con toda la gente que estuvo a nuestro alrededor desde el comienzo; algunos siguen hasta hoy. ¡Gracias…..totales!”

exclamó, para después rematar con su guitarra, ver caer discreta pirotecnia que provenía de la parte superior del escenario, dejar su instrumento y llevarse las manos a la cara, como queriendo ocultar algunas lágrimas. Gracias totales.

E61La vida les dio la oportunidad de repetir ese adiós. Fue el 21 de diciembre de 2007, la última fecha con la que Soda Stereo cerró la gira “Me Veras Volver” en el estadio de River Plate en Buenos Aires, mismo sitio donde comenzó el Tour, que pasó por Santiago de Chile, Guayaquil, Monterrey, Guadalajara, México DF, Los Ángeles, Bogotá, Panamá, Caracas, Miami, Lima y Córdoba. Fue una corta gira de reencuentros, de tres músicos maduros que pulieron algunos desajustes de la relación entre el trio. Era ya una fiesta, no había la presión ni peso que no los dejara disfrutar el momento. Pero eso sí, no era el mismo sentimiento que hace 10 años. La frase final fue: “No podemos más de tanto amor ¿quién es el cuarto Soda finalmente? You!” pero no resonó como el poderoso agradecimiento de una década atrás.

Soda Stereo cerró el ciclo esa noche agradeciendo a su gente, y esa gente cerró el ciclo de Gustavo Cerati el 4 de septiembre del 2014 agradeciéndole a su artista todo lo que les dejó. Gracias totales.

 

-Gerardo Ortega

@gortega7

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