La casa de los portales / Por Javier Ortiz

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Eran los años anteriores al inicio de la Revolución, el señor cura Nicolás Corona recibió el curato en enero de 1908, de inmediato se dedicó con inigualable celo a la labor social, primeramente formó la banda de obreros católicos que hizo su presentación en diciembre de ese año; en enero del siguiente año, 1909, fundó el colegio católico que puso en manos del Pbro. D. Luis Madrigal; en 1910 fundó la sociedad de Obreras católicas, al mismo tiempo hizo crecer a más de 2000 la Sociedad de Obreros Católicos que a principios del novecientos había formado el señor cura Reyes Ávalos.

 

Vinieron luego los años violentos de “La Bola”, ya en 1911 se habían levantado en armas Enrique Ramírez Aviña, Pedro Aceves Parra, Vicente de P. Caño, Rafael Amezcua y Cesáreo Ortiz, como lo harían en 1914 contra Victoriano Huerta: Pedro Aceves Parra, Baldomero Ramírez Zenteno, José Heredia T., Jesús Bañales, Pedro Chavolla, José Aguilar, Vicente de P. Cano, Luis Guzmán y José Ruiz Romero.

 

IMG_2780Sin embargo, en enero de 1911, el cura Corona compró el terreno en la calle de “Los Zapotes” para la edificación del templo dedicado a la Virgen del Carmen; en 1912 adquirió el predio para la construcción de la Colonia Obrera; en 1913 estrenó la Capilla de la Sagrada Familia; en 1914 levantó la estatua al Sagrado Corazón de Jesús en el cruce de las calles de Ecuador y Brasil. Salió huyendo de la ciudad en julio de 1914 al ser perseguido por los carrancistas. Hay que recordar que el 25 de tal mes y año se efectuó la toma pacífica de la ciudad por las tropas constitucionalistas al mando del coronel Miguel M. Acosta, fue entonces cuando se cerró el Colegio Católico y se derribó la columna que se había levantado en el fraccionamiento obrero.

 

Este buen señor construyó en esa Colonia Obrera, en el cruzamiento de las calles de Ecuador (ahora Rafael Reyes) y Brasil, a unos pasos del popular “Mercadito”, una bella casona con un portal exterior de arcos de medio punto, techos inclinados de roja teja y pisos y escalera de cantera, portones de madera y patios espaciosos que deban un especial primor a la finca solariega. Las gentes sencillas, amantes de las anécdotas y de las leyendas de cuentos y de historias, han tejido la siguiente conseja al saber que existe una réplica subterránea de la construcción superior y que en los patios encuentras pasadizos subterráneos que servían de refugio, escondite y vía de escape para los conjurados de la Revolución y de la Cristiada.

 

IMG_2776El patio principal presenta las entradas tapiadas a los oscuros pasadizos en cuyas entrañas se ocultan secretos que quizá alguno sepa, lo que si se cuenta es que ahí se almacenaban armas y propaganda. Otros aseguran que se trataba de un tesoro consistente en dinero contante y sonante que se pensaba utilizar en la revuelta. De acuerdo a la leyenda los sinuosos túneles se extendían hasta las entrañas del templo de la Purísima, a las riberas del entonces caudaloso Lerma.

 

Lo que su es cierto es que su constructor vivió los violentos tiempos de la fratricida lucha y seguramente construyó el recinto subterráneo, la cripta y los pasajes para servir a la lucha revolucionaria y que fueron después utilizados como reducto para la lucha cristera.IMG_2778

 

De un modo u otro los lugareños pasamos frente a la Casa de los portales y proseguimos nuestro camino, abismados y pensativos, imaginando los sucesos de que fue escenario en los tiempos de insurrección. Nos preguntamos si todavía permanecerán ocultos tesoros no encontrados o armas que estaban destinadas a la contienda y que esperan en el lúgubre lugar.

 

Pocos han sido los que se han atrevido a penetrar en el misterioso escondite y los que han sido propietarios de la finca poco han revelado de sus historias. Los vecinos de Chabelita, la actual dueña de la finca se interrogan sobre lo cierto o falso de la existencia de esos misteriosos pasajes y de las armas de la época revolucionaria que en ellos se encontraban.

 

Calle de por medio, en la esquina lateral de la casa, los vecinos conservan el capitel de la columna de la estatua del Sagrado Corazón de Jesús como recuerdo de los tiempos en que se construyó lo que ahora llamamos “Las Colonias”.

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-Javier Ortiz Rojas

#Remembranzas

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