La celebración de día de muertos

Más que una fiesta, una comunión entre vivos y muertos

 

En nuestro país, el día 2 de noviembre, dedicado a los fieles difuntos, está lleno de misticismo y rituales mágico-religiosos. En Michoacán, como en todo el mundo, el tema de “la muerte” es inagotable, representa lo desconocido, lo inexplicable, herencia de nuestros ancestros los antiguos tarascos, que uniendo sus tradiciones indígenas a la fe cristiana, este día tan especial, dan la bienvenida a sus muertos.

 

La velación y la colocación de altares, así como las ofrendas en casas y panteones, son resultado de un tejido que reúne varias tradiciones culturales: por un lado las nativas de origen precolombino y por otro las españolas y cristianas que llegaron con la conquista, a partir del período de la colonia.

Se cree erróneamente que todos los pueblos de nuestro estado de Michoacán, llevan la ofrenda al panteón y ahí velan a sus muertos; algunos pueblos como Yurécuaro, prefieren montar el altar en su casa y esperarlos ahí.

 

Las romerías al panteón comienzan días antes del esperado, es un desfile de gente cargando flores, restaurando tumbas y bendiciendo veladoras y crucifijos. La tradicional corona es colocada en la cabecera de la tumba, para tal fin se coloca una base donde habrá de sostenerse. El día 2, en punto de las doce horas, se oficia una misa en el centro del Panteón Municipal y se bendice simbólicamente a las almas que murieron ese año y que por primera vez presenciarán desde el más allá esta celebración.

 

Otro trabajo espectacular es el que realizan la mayoría de las instituciones para participar en la colocación de la ofrenda pública, dedicada a diversos personajes literarios o populares en la comunidad.

 

Son tradicionales las visitas a la tumba del Sacerdote ejemplar Matías Ávalos, sepultado en el panteón y al que el pueblo entero le tiene una gran fe y considera Santo. En cuanto los niños entran al panteón buscan una piedrita que con devoción depositan encima de su lápida para pedir un milagro. Su tumba siempre está cubierta de flores y limosnas. “Anteriormente se veían personas que acudían a su tumba, llevando, principalmente veladoras, las encendían, se arrodillaban, oraban pidiéndole alguna gracia o favor, retirándose con la seguridad de verse favorecidos en sus peticiones”. (Banda Aguilar, 2005).

 

Es verdaderamente  un privilegio tener la oportunidad de año con año, vivir tan de cerca una tradición tan antigua y arraigada como es el “Día de Muertos”,  la interconexión con esos seres queridos que dieron ese inexplicable paso hacia lo desconocido, el mundo de los ausentes; personas que no veremos más en esta tierra, pero que tenemos la esperanza de reencontrar algún día y disfrutar de su presencia y cercanía.

 

En realidad no existen palabras que describan la emoción de ser parte de una celebración tan importante para nuestro Estado. Debemos sentirnos orgullosos de haber nacido en esta tierra antiguamente habitada por los tarascos.

 

En Yurécuaro y en todo Michoacán, la conmemoración del Día de Muertos es una tradición solemne que conserva respeto y veneración a los seres que ya no existen. Más que una fiesta, es una comunión entre los vivos y los muertos.

 

Por: Ing. Ma. Soledad Ramírez Sandoval

DIA DE MUERTOS 1 DIA DE MUERTOS 2

Déjanos tu comentario