La desmaterialización de la música / Por Gerardo Ortega

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La música se considera actualmente como un cúmulo de información, lo que la hace susceptible de ser digitalizada y por lo tanto ser copiada a través de redes y sistemas de intercambio.  Es, como lo era antes, totalmente intangible.

Desde que se realizó la primera grabación sonora se requirió de un elemento físico que la almacenara y resguardara. Es en 1890 cuando Thomas Alva Edison, después de varias pruebas de materiales, logra que en unos cilindros de cera el sonido pudiera ser grabado y posteriormente reproducido a partir de un fonógrafo.

A finales de siglo XIX, los cilindros son desplazados por un disco de 10” que giraba aproximadamente a 78 vueltas por minuto y podían ser sonados en un artefacto compuesto de una aguja electromagnética que reproducía el sonido a partir de las vibraciones percibidas por su paso en surcos.

La evolución dio origen en el inicio de los años 30 a lo que conocemos como acetato, Long Play, disco de larga duración o vinil.  Círculos negros con surcos que iban protegidos por un empaque de diseño artístico y visual conocido como portada, en algunos casos de fundas internas que añadían más valor estético y lírico ya que se acompañaba las letras de las canciones.

El disco de 12” y su variación de 7” para éxitos sencillos, se volvió objeto de colección y de almacenaje, en cualquier casa de las décadas 50 a 80 había un lugar específico como mueble, estante, rack o anaquel que permitía observar los delgados lomos de las portadas que indicaban los datos de la obra.  En otra ocasión hablaré de la experiencia del disco de vinil más a detalle.

akai_8trackiavscanda.com_Pero ese no fue el único “estuche” que guardaba música. Hubo otros como el cartucho de 8-Tracks, una caja plástica que contenía una cinta magnética enrollada que mantenía el registro sonoro. Y para ello, también había un reproductor especial, que no era muy popular, sin embargo, si era una opción más doméstica, a diferencia de las cintas de carrete abierto, las cuales debían correrse en aparatos más sofisticados y por supuesto más caros para el consumo masivo.

the-beatles-cassette-help-hecho-en-mexico-capitol-20965-MLM20201442885_112014-FLa cinta magnética se hace más delgada y el estuche también, además de darle mejor calidad de sonido y duración. El arte gráfico se hace pequeño, pero en la mayoría de las ocasiones se ajusta a la portada original del disco, adaptado a las medidas de la caja de 10 cm. x 6.5 cm. Es la historia del cassete, normalmente hecho de plástico, tanto contenedor como estuche.

La evolución digital rompe un poco con la delicadeza y cuidados que ameritaban los almacenes musicales anteriormente mencionados. Un disco de acetato era muy propenso a rayaduras que alteraran los surcos, lo que lo volvía un “disco rayado”, ya que la aguja se regresaba por la parte dañada, lo que repetía la secuencia musical, o el conocido “scratch” a consecuencia del polvo acumulado, mientras que la cinta magnética de cassete podía ser engullida por el aparato reproductor en cualquier momento con resultados casi fatales.

cd-864402_960_720El lanzamiento del disco compacto o CD por sus siglas en inglés (Compact Disc) revoluciona la calidad del sonido, el almacenaje y la compresión de datos, ya que es posible introducir en un disco de 12 cm. de diámetro de 74 a 80 minutos de música, con alta fidelidad y con cuidados menores. Es un lector laser el que decodifica la información para transformarla en sonido. Además, las portadas y letras también están insertas al estuche.

Y hasta aquí es donde llega el tema de mi columna, una vez que la música fue digitalizada y comprimida, la posibilidad de reproducción, almacenaje, distribución y compra cambió considerablemente a la industria. Si bien los anteriores portadores de datos eran elementos materiales, físicos y visibles ahora se vuelven invisibles, intangibles y en muchos de los casos, factibles a la perdida, destrucción o daño digital que ya no permita su reproducción, y a esto le podemos agregar que el intercambio de archivos -ahora no hablaremos de legalidad o derechos de autor- se vuelve un hábito de consumo, por lo tanto, la música parece que se desmaterializa.

timthumbCerca del 2002, el formato MP3 (MPEG-1 Audio Layer III o MPEG-2 Audio Layer III) se vuelve de uso cotidiano y es la nueva forma de reproducir el sonido. Los antiguos muebles, disqueros o anaqueles se transforman en folders o ficheros que cuidan archivos digitales en una computadora. Se pierde el contacto visual y táctil de la música.

Y ahora hasta la posesión se pone en duda, ya que las plataformas de streaming (Spotify, Tidal, Apple Music, etc.) te pueden ofrecer millones de melodías a tu alcance con el simple hecho de acceder a ellas o al pagar una cuota mensual adquirir beneficios para que aparentemente sea más placentera tu escucha. Entonces, ya ni es tuya la canción o ni el álbum, la escuchas y el tema se esfuma al terminar la melodía, a menos que la repitas y así sucesivamente.

La música es el arte más sutil, más inmaterial y más fugaz de todos. Su elemento primordial, el cual no es una imagen fija o concreta, es el sonido. Tan pronto extinguido como percibido, y del cual no queda más que el recuerdo. Y con esto, debe cautivar al oído, interesar a la imaginación y exaltar el alma. Pero en el siglo XX el hombre la materializó, dándole atributos de pertenencia, de percepción visual y táctil, de sentido físico y material. Condiciones que se generaron y mantuvieron durante un siglo, desmaterializándola de nuevo en el entrante milenio para que las nuevas generaciones la disfruten a su manera, a su modo.  En ello poco podemos intervenir, “desarrollo tecnológico para el bienestar” le llaman algunos.

Este tema nos da para más charla, y así lo haremos.

 

-Gerardo Ortega

@gortega7

#MusicalBox

 

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