La vacuna

post_BienestarUno de los procedimientos más exitosos en la historia de la medicina es sin duda la vacuna. Desde su aparición formal en mayo de 1796 de manos del médico inglés Eduardo Jenner, la vacuna ha salvado la vida de millones de personas en todo el mundo y contenido las secuelas que suponen múltiples enfermedades infectocontagiosas.

Gracias a las vacunas, muchos países han logrado elevar su calidad de vida e incrementar la esperanza de vida de su población. Enfermedades que ayer diezmaron a la humanidad como Sarampión, Polio y Tuberculosis, hoy prácticamente se han erradicado. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la inmunización que genera la vacuna ha permitido la reducción de la incidencia mundial de la poliomielitis en un 99%, la reducción en un 48% a nivel mundial de las muertes por sarampión y la disminución en tres millones de muertes de niños al año, así como una disminución espectacular de la morbilidad y mortalidad causadas por otras enfermedades

Su aplicación ha demostrado que la vacuna es una de las mejores intervenciones de salud pública de la historia reciente, que permite combatir enfermedades al tiempo que evita consultas, tratamientos médicos, estudios de laboratorio, internaciones, secuelas y el elevado costo en vidas y recursos asociados.

La tendencia parece ser alcanzar la prevención frente a la enfermedad, mientras las vacunas se convierten en uno de los principales objetivos de la medicina actual que ha traspasado el ámbito de las enfermedades infecciosas y gana terreno en patologías localizadas en el sistema nervioso (SNC) central e, incluso, el cáncer. Mediante las vacunas desarrolladas contra la hepatitis B y contra la infección por el virus del papiloma humano, hoy es posible prevenir dos importantes causas de defunción por cáncer en el adulto (cáncer hepático y cervicouterino). Los servicios de inmunización brindan una excelente vía para vehicular otras intervenciones de salud que salvan vidas -como las destinadas a combatir la malaria, la malnutrición y las helmintiasis- y para fortalecer los sistemas de salud.

Lamentablemente y pese a los espectaculares progresos realizados, no se ha conseguido explotar del todo el potencial que encierra la inmunización. Al menos 2 millones de personas, de todos los grupos de edad y en todo el mundo, mueren cada año de enfermedades prevenibles mediante las vacunas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud.
Otros 2,1 millones de personas mueren anualmente de enfermedades para las que se espera disponer pronto de vacunas (contra rotavirus, neumococo y meningococo). Como la cobertura mundial de inmunización no ha alcanzado todavía la meta del 90%, a nivel nacional no se ha podido inmunizar a 27 millones de lactantes, con el riesgo que ello conlleva de sufrir enfermedades potencialmente mortales.

En algunos países incluso se observa el resurgimiento de algunas enfermedades por los problemas financieros que enfrentan los gobiernos y la falta de atención médica y el incumplimiento familiar de los calendarios de vacunación infantil.
Actualmente en varios países de Iberoamérica se llevan a campañas intensivas de vacunación para lograr el control epidemiológico de algunas enfermedades prevenibles por vacunación, como es el caso de México con la aplicación de la vacuna Sabin a todos los menores de cinco años, con el propósito de mantener la erradicación en nuestro territorio del poliovirus silvestre.

La salud es una responsabilidad social, familiar y personal. La prevención supone una acción informada, deliberada y responsable de la familia respecto de su salud, por medio de la visita regular al médico y la aplicación de las vacunas necesarias. Los padres deben acudir al médico y los centros públicos de salud para verificar que la cartilla de vacunación esté actualizada.
La vacuna es gratuita en las instituciones públicas y todas las personas tienen derecho a ella.

Revisión Literaria: saludmagazine.com.mx

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