LA PLAZA DE LA MAQUINITA Historia de un monumento olvidado

Uno de los lugares más característicos y populares de la ciudad de Yurécuaro, es sin duda “La Plaza de la Maquinita”. Este rinconcito se localiza al Sur de la ciudad en el barrio conocido como La Estación, llamado así porque se localiza a un lado de la Estación del Ferrocarril.

A raíz de la llegada del Ferrocarril en la población (1899), Yurécuaro tuvo un auge comercial impresionante y este lugar se convirtió en un ir y venir de gente, sobre todo comerciantes.

La Estación del Ferrocarril más espaciosa que la zamorana, era un hervidero de gente. Pasajeros que iban y venían, cargadores, embarcadores de huevo, fruta o abarrotes. Entre el vapor y el silbido de las locomotoras, los vendedores se acercaban o se retiraban de las ventanillas, ofreciendo cañas, limas, aguas frescas. Lo mismo tacos, atole, enchiladas y diversidad de antojitos. También tenía un atractivo restaurante, atendido por un señor de origen oriental.
-Ahí va el golpe, patrón.
-¡Cajetas, hay cajeetaas!
-¡Naranjas, hay naaranjaas!
La pequeña placita lleva el nombre de “Felipe Pescador” (1879-1929), en honor al telegrafista y despachador ferrocarrilero, maderista y constitucionalista, precursor de la nacionalización de los ferrocarriles, de los cuales llegó a ser director. Este parque fue inaugurado el 16 de septiembre del año 1937.

En 1973, entre siete y ocho de la mañana fue colocada por una cuadrilla de trabajadores ferrocarrileros, una locomotora de vapor. La máquina 504 N. de T. que actualmente podemos apreciar, y que calladamente parece invitarnos a no olvidar ese episodio de nuestra historia. En homenaje a Jesús García Corona, héroe de Nacozari, es colocado un busto delante de tan valioso patrimonio.
En el mes de agosto de 2011, el Honorable Ayuntamiento devela en este sitio tan especial, el Busto de Venustiano Carranza Garza, figura histórica determinante para la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, Este además de honrar su memoria, da testimonio de la gratitud de los yurecuarenses con el Varón de Cuatro Ciénegas.

Por: Ing. Ma. Soledad Ramírez Sandoval

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