Síndrome de Down

El síndrome de Down es una alteración genética, ocasionada por la presencia de un tercer cromosoma en el par 21, que fue descubierta en 1959 por el destacado investigador francés Jéróme Lejeune, padre de la genética moderna. El síndrome de Down constituye la causa más común de discapacidad intelectual a nivel mundial y aunque su origen aún se desconoce, se sabe que no está relacionado con la nacionalidad o la condición socio-económica.

La incidencia estimada es de 1 en 800, a 1 en mil 200 nacidos vivos. Actualmente se considera que existen 6 millones de personas con síndrome de Down en todo el mundo. En 1866 el médico John Langdon Down fue el primero en describir las características físicas de esta condición que hoy lleva su nombre: Síndrome de Down. Por esta razón, el Día Mundial del Síndrome de Down se lleva a cabo el día 21 del tercer mes de cada año.Acoplamiento

En el primer mes hay que acariciarlo, hablarle, tenerlo en brazos. En ocasiones, se tiende a pensar que estos niños se parecen mucho entre ellos, pero en realidad “se parecen mucho más a sus familias”, asegura la Guía para padres y madres de Down España.

Ambiente estimulante

Muchos estudios han demostrado que mientras mayor sea la estimulación durante las primeras etapas del desarrollo del niño, mayor será la probabilidad de que éste llegue a desarrollarse dentro de sus máximas posibilidades.

Cuidados

Los niños con Síndrome de Down deben crecer en un ambiente normalizado. En este sentido, una de las primeras decisiones es la elección de guardería, la cual favorece la socialización, la tolerancia y la convivencia, y facilita la imitación de conductas, “siendo ésta la base de la inteligencia”.

Emociones y percepciones

Es importante estimular los sentidos del bebé con entornos ricos en colores y formas, canciones, juguetes y objetos de diferentes texturas, sabores y olores.

Educación

Durante la etapa de crecimiento habrá que atender su salud y educación, principalmente, pero también es muy importante la estimulación para favorecer la integración. Nunca se deben olvidar las obligaciones de los menores, hay que evitar caer en la tentación de hacer las cosas por ellos y las exigencias han de ser proporcionales a su capacidad de atenderlas. En última instancia, la educación de una persona con Síndrome de Down debe fomentar su autonomía. Un aspecto básico para ello es permitir que tomen sus propias decisiones. Hay que facilitarles los medios oportunos, valorar su esfuerzo, aconsejarles pero no decidir por ellos y provocar situaciones que les obliguen a tener iniciativa.

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